Hola enric, quiero contarte lo que me ha sucedido.
Cuando acudí la primera vez al curso de milagros, algo sucedió, quizás darme cuenta que cosas a las que no daba explicación ó poca atención; las entendía. (como estar despierta en el sueño).situaciones pasadas aprender a perdonarme, y perdonar y dejar ir el dolor, rabia, emociones, que los pensamientos sean positivos y ver en un hermano-a amor. gracias al amor que transmites, al hacernos ver que no somos nada y somos todo, en nuestra mente, energía positiva. Como ya sabes solo tengo un 4,50% de visión en un ojo y el otro solo veo a 30 cm. Esto fue en martes y al jueves siguiente tenia visita con el oftalmólogo, el cual se asombro el ver una angiografía y las pruebas hechas minutos antes, mis ojos no tenían liquido y estaban más abiertos, les extraño, me dijeron ; estás haciendo algo, les conteste no, solo me niego a quedarme ciega del todo, su contestación fue sigue haciendo lo mismo.
En casa entendían a medias mi situación, ahora después de aplicar lo que nos enseñas lo entienden algo más. Y yo me siento mejor, más tranquila y en paz conmigo.
Te agradezco las enseñanzas que nos das y el amor con que las das.
xesca
Hola Enric.
Te escribo este e-mail lo que te comenté el otro día.
La historia es la siguiente.
La relación con mi padre nunca fue buena. Tenía un rechazo total a su estilo de vida y
la manera de comportarse con nosotros, sus hijos. Curiosamente, fuera del ámbito familiar es una persona muy querida y siempre oía la misma canción, "que padre más cojonudo tienes…" "ojala mi padre fuera como el tuyo…" La imagen que transmitía al exterior no correspondía en absoluto con el que nosotros percibíamos y padecíamos.
Pero pasa el tiempo, la edad no perdona y empieza a tener pequeñas micro embolias cerebrales y a sus 83 años pierde prácticamente todas sus propiedades motrices y de memoria. Necesita ayuda para todo y mi madre se convierte en su enfermera muy a pesar suyo. La relación entre ellos se había deteriorado desde hacía años. Las llamadas nocturnas pidiendo ayuda para poder levantarlo porque se había caído de la cama, o porque quería irse de casa para ir al "despacho a trabajar" se hacían cada vez más frecuentes. Hasta que un día, en una de las típicas llamadas nocturnas de mi madre pidiendo ayuda, al llegar a casa el panorama era desolador. Mi padre se había caído en el suelo del lavabo y mi madre estaba llorando y no hacía más que repetir "que había hecho ella para merecer esto" y otras "lindezas" dirigidas a mi padre. La depresión era evidente. Oía en boca de mi madre y verbalizado de manera contundente todo lo que yo pensaba con respecto a mi padre. Y como si fuera una inspiración divina, entendí lo que tenía que hacer. Todo lo que aprendí en tus seminarios lo puse en práctica, empezando por el perdón.
¡Qué gran palabra!. El primer objetivo era mi madre y por ahí empecé. Comprendió lo que significaba la palabra PERDÓN. Y como por arte de magia, empezó a encontrarse mejor consigo misma, a tomarse las cosas mucho mejor. Pero el Milagro fue mi padre, de prácticamente no poder moverse, a pasado ha poder andar solo y recordar cosas que nos deja sorprendidos, porque había llegado a un estado en que no nos reconocía ni a nosotros. Familia y amigos están sorprendidos con el cambio.
Y continúa mejorando. Se puede mantener con el una conversación congruente, sonríe cuando me ve y mi madre cada día está más feliz. Naturalmente la paz interior que siento en estos momentos hace que los problemas sean inexistentes.
Gracias Enric.
Joan